sábado, julio 21, 2007

Un regalo...

En algún lugar se encuentra
la inocencia perdida...
La dulce melodía de unas risas chillonas,
los charcos y el camino
que invadían mi persona.
.
Aquellos lapiceros de colores alpinos,
aquel juego de niños
de sueños encendidos
de alas de misterio
de cielos protegidos.
.
Aquel rumor del viento
danzando entre los pinos
aquel rubor de un beso
robado entre las flores
aquel dulce nombre
que guardé entre algodones.
.
Aquel niño que hoy...!
Se viste de jirones!
.
Este bello poema es un gentil regalo de Darilea
07-07

34 comentarios:

Luna Agua dijo...

Me hiciste volver a los 9 años, cuando en la esquina de mi barrio, entre unas plantas sin podar, mi mejor amigo me robó mi primer beso.




Besos no robados para ti.

*Mariana* dijo...

que triste es perder la inocencia infantil! como la extraño.... mis dias seria mas faciles...


abrazos tristes

*mãńįŧâ*

∂Væ ƒæNiX™ dijo...

Los regalos así valen la pena compartirlos con gente que nos gusta leer cosas así... son recuerdos que uno no puede olvidar... me haces acordar una epoca en la que hubiese deseado quedarme, besos!

glauca dijo...

AAAAH! esos colores Alpinos que me rescataste!, puedo sentir ese característico olor a madera nueva, esas puntas afiladas y relucientes sobre la que se colgaban esas primeras fantasías llenas de colores y sueños! :-)

Joselu dijo...

Hermoso recibir regalos tan sentidos y expresivos. Esa niñez, territorio de luces y de sombras, en que todo se multiplicaba por el valor de nuestras emociones puras y nuevas.

Rodolfo N dijo...

Luna:
Que precioso recuerdo!
Que lindo!.
Besos merecidos para vos.


Mariana:
Es tan hermosa esa época que tan bien describió Darilea.
Pero te dejo un abrazo feliz, amiga!


Ave fenix:
Claro que sí, como es un regalo siempre tu compañía
Besos.

Glauca:
Gracias.Merito de Darilea.Me encanta leerte, y para cuando tu blog??.
Besos.

Joselu:
Ciertamente un regalo preciado, simple y tierno
Gracias amigo.

Darilea dijo...

Rodolfo GRACIAS.
No puedo decir más.
Te dejo un cariñoso beso y siempre mis manos extendidas. :-)

Ondina dijo...

Mira,qué quieres que te diga,me he llenado de ternura,leí y releí tu escrito anterior,y este...eres tú y ella los que me habeis hecho un hermoso regalo,en una tarde lluviosa,me he llenado de ternura,a los dos,gracias

aceituna verde dijo...

Siempre se regresa al tiempo de sueños infantiles, q feliz era, donde los problemas son gotas de limones y donde en la lluvia siempre encontramos un arcoíris
bello
besos alados

glauca dijo...

Sí, ya ví. Es que existe tal sincretismo con el poema éste poema anterior que me parecieron obra del mismo poeta jejejeje.
Mil disculpas Darilea.
besos a los dos.

Noa- dijo...

Bajo el arco iris sigue aquella inocencia, aquellos niños...

Saludos

anngiels dijo...

Hermoso recuero, quien no los tiene, quien no añora esos dulces momentos.
me gustó el poema de Darilea, gracias por acercarnmoslo.
Otro agradecimiento por haber pasado por mi blog, un cariño y ya volvere con mas asiduidad.

anngiels trasnochando

DGP dijo...

Que bonito!! Hace tiempo que no disfrutaba con tus letras. Veo que tu belleza perdura y florece aún más si cabe con el paso del tiempo.

Un fuerte abrazo.

DGP dijo...

Sobre el poema de Darilea...
No tengo palabras para describir tus hermosas palabras.

Freyja dijo...

que hermoso regalo y que bellos versos, he vuelto a soñar como una niña
hermoso amigo, con versos de nuestra hermosa amiga Dariela
te dejo muchos cariños y que sea una linda semana, besitos
gracias por tus felicitaciones amigo


besos y sueños

Rodolfo N dijo...

Darilea:
Gracias por esas manos siempre dispuestas a regalar poesía.
Besos!.


Ondina:
Que hermoso que digas palabras tan tiernas. Gracias.
Besos.

Aceituna:
Siempre hay lugar para recuerdos tan bellos.
Besos


Glauca:
Gracias nuevamente.
Besos


Noa:
Siempre siguen y seguirán...
Cariños


Anngiels
gracias por volver por aqui
Un cariño


Dgp:
Gracias, y bienvenida nuevamente.Gracias dobles.

Freyja:
El gusto permanente de tu visita amiga.
Besos

Mar dijo...

Hace bien llegar aquí, de la mano de un poeta o de una poeta seguimos jugando con aquellos seres de mirada prístina e inocente, de asombro frente a todo, de lo lúdico como regla.

Aquel beso robado...:)


Besos a los dos

almaenamorada dijo...

Jirones que invaden, que nos reviven..que se nos amontonan en esta..vida!
=)

Bello gesto tuyo en compartirnos a deleitar.Bello gesto de la amiga que tambien brilla, tan bien que se puede admirar!

Besosssssss*** post-vacacioneross ***********************************
;)

P.D.
Y muchas gracias por tu compañía Amigo, como siempre, te abrazo por otorgarme felicidad!

greentea dijo...

lindo regalo !!!


deixo-te um desafio no meu canto

um beijo

Rodolfo N dijo...

Mar:
Hace bien recibir tus palabras siempre tan cálidas.
Besos.

Almaenamorada :
Me alegra tu vuelta y tu presencia tan agradable!
Besos.


Greentea:
Obrigado por tu visita, y acepto tu desafio.
Beijos!

cieloazzul dijo...

ahhh que belleza Rodolfo!!!
y que regalo más merecido!!!
besos a los dos;)

Perséfone dijo...

Este poema me ha hecho rememorar años que guardo en mis baúles.

Besos!

Rodolfo N dijo...

Cristina:
Gracias y besos!


Perséfone:
Me alegro tanto!
Besos.

Daniela Mann dijo...

E que bellissimo regalo!
Abraços meu amigo

Isabel Romana dijo...

Un lindo regalo que a todos nos evoca bellos recuerdos. Pasé a despedirme, pues me tomo unos días de vacaciones. Besos y hasta mi regreso.

Rodolfo N dijo...

Daniela:
Gracias!.
Se notaba tu ausencia.
Besos


Isabel:
Gracias por pasar.Felices vacaciones.Te espero!
Besos.

C Valente dijo...

Los posters,e los poemas muy lindos
voy a volver
Saludos

Rodolfo N dijo...

C valente:
Gracias amigo.

cris dijo...

Por cierto es hermoso!! Felicitaciones a ella :)

Rodolfo N dijo...

Cris:
Gracias!!

BELMAR dijo...







Aquella fría mañana despertó junto a la salida del sol… la habitación todavía no tenía cortinas así que los primeros rayos de luz atravesaron las sábanas y frazadas como colándose entre las fibras. Ya habían pasado tres días desde que había regresado a la casa que muchos años antes había sido su hogar. Había probado algunos alimentos y bebido mucho alcohol para olvidar, para dejar de sentir el dolor y la ansiedad de no tener una buena dosis recorriendo sus venas, llevándolo a lugares lejanos y placenteros, haciéndolo parte de un cosmos que abrazaba sus piernas y penetraba sus ojos claros, casi azules, casi desdoblados sobre la ausente y acogedora almohada.

Bebió un largo trago que socavó su garganta hasta invadirlo amargamente… intuía que había pasado ya un tiempo desde que estaba en aquel lugar abandonado, se lo sugería su reloj vital.

Apenas confirmó que los había perdido para siempre, decidió retornar a ese caserón que lo vio nacer, jugar con otro niños en tiempos de prosperidad, que lo conoció adolescente y embriagado por primera vez, que fue testigo de esa fatídica noche donde cambió su destino y el de su familia para siempre, que marcó con dolor y culpa el resto de sus nómades aventuras.

Luego de ese amargo trago matinal, se levantó con dirección a la cocina, comió algo y bebió un negro café acompañado de un fino licor.

Esa mañana los dolores, los demonios de la abstinencia fueron insoportables, mezclados con escenas infantiles vividas en ese lugar y días de furia acompañados de noches interminables en el puerto y en la ciudad bohemia.

Trató de no pensar, de vaciar mente y ser de alucinaciones y delirios… Sabía que su mentor, lo había logrado gracias a la ayuda de su padre y en siete días de encierro en la campiña… que otro connotado había cambiado su rumbo en los últimos años, convirtiéndose en un sofisticado burgués gracias a un matrimonio conveniente, y había aplicando medicina alternativa y meditación a sus dolencias humanas.

-¡Yo también podré!- se decía frente al espejo roto y sucio... y lo repetía como un mantra mudo a cada momento en su mente, para luego evocar que cuando se reencontró con su padre en estado cremado, aspiró un par de gramos de sus cenizas y sintió una acidez infinitamente litúrgica en su nariz y que, sin embargo, a pesar de sentir parte de su ser incorporado a su cuerpo, no logró reencontrarse con su figura, ni menos sentirse excusado de su error, de aquella maldición que lo alejó para siempre del lado de sus seres queridos.

Pasaron dos días más antes que pudiera levantarse por algo más de media hora y atreverse a mirar por la ventana de la habitación, pero la embriaguez hizo que no reconociera el barrio de su infancia y se desesperara de ver ese rincón donde sus residentes de antaño habían emigrado buscando mejores horizontes, luego del cierre de la mina.

Sentía dolor desde la cabeza hasta los huesos y si bien ya se habían disipado sus fantasías suicidas, lo único que lo calmaba era recordar algunos versos de "Una Temporada en el Infierno" e imaginar a un poeta adulto y decadente, dedicado al tráfico de esclavos y armas, perdido en lugares lejanos y saber que el también estaba perdido entre paredes que se volvían amenazantes al caer el sol y que aprisionaban su alma atormentada.

Al otro día despertó y no bebió por horas, mojó su cara con agua fría y decidió mirar por la ventana que daba a la calle, esa que había estado todo el tiempo tapada por esas viejas cortinas… pensó que volvería a recordar otros tiempos, pero el evidente abandono de las casas vecinas y un aroma de desamparo frenaron sus recuerdos y lo hicieron mirar hacia la esquina buscando rostros o al menos rastros humanos…

Divisó unas coloridas carpas como las que había visto en las noches del puerto. Luego, vió unos lejanos rostros que se confundían con el reflejo del río que cruzaba al fondo del sector donde había estado la cancha deportiva de su infancia, que ahora era habitada por esas mujeres de largos vestidos que aseguraban conocer el futuro y por artesanos de cobre bruñido por martillo preciso.

Recordó haber compartido alguna vez con un par de esos seres desterrados, de esos parias sin derecho a pecado original, de esos seres errantes como su propio espíritu, de esos habitantes del mundo que poseían su propia lengua y costumbres de clan…

Se fue a dormir con una botella de vino a medio beber, ya no se sentía tan encerrado, ni tan atrapado en ese caserón perdido en el tiempo. De alguna manera sentía que el campamento gitano sería parte de su futuro, de su regreso definitivo a esas tierras...

Sin saber cuanto tiempo más había pasado y ante la imposibilidad de encontrar la llave con la que se había convertido en prisionero de sí mismo, abrió el ventanal que daba a la calle y respiró profundamente el aroma fresco del paso del río, que lo llevó a la niñez y luego a sus años vividos frente al mar…

Mientras miraba a todas esas casas abandonadas y al grupo de carpas de colores a lo lejos, divisó un par de rostros que caminaban hacia él, su primer contacto humano en una semana de encierro y angustia por la abstención… eran dos pequeñas como de la edad de la niña que cambió su historia personal… estaba aterrado, venían hacia él con decisión y rapidez, sus vestidos de colores y sus largas cabelleras hicieron temblar todo su cuerpo y luego de preguntarle algo como "¿tienes una moneda paisano?", cerró la ventana, la cortina y lloró en medio de la oscuridad.

Pasarían otros tantos días antes que Nicolás, el nuevo habitante de esa tierra des-habitada por unos y re-habitada por otros, se atreviera de nuevo a mirar hacia el campamento…

( "Encuentro con los gitanos", relato original publicado en "Cuentos de Gitanos", Agosto de 2007 )


BELMAR


Penelope dijo...

Que lindo poema..!! me gusta...me senti de nuevo en mi infancia.. lapiz de colores.!

Penelope dijo...

Que lindo poema..!! me gusta...me senti de nuevo en mi infancia.. lapiz de colores.!

Rodolfo N dijo...

Belmar:
Excelente cuento!
Un abrazo


Penélope:
Gracias, y que linda tu nueva presentación
Besos