En el horizonte interminable de tu mirada
se perdieron los brillantes azules...
Ignorados los delfines, y los peces alados
en tu mar de tristeza.
Opacados, y sin luz, tus ojos sin cielo,
se embarcaron en una nave sin destino
escapada, sin brújula, esa noche de enero...
Y en ese inmenso mar, que conocí en delirios
de poeta noctámbulo,
fabulando mil viajes por arrecifes eternos
donde la luna esclava de las estrellas mías,
se reflejaba plena, en el brillo singular de tus pupilas,
encalle la madrugada en que nació tu olvido...
Naufragaron las lilas en tu jardín de estío.
Y golpeado por olas de amargura y tristeza
se transformó en astillas,
mi velero de sueños...
..............
Hoy, cercano a las playas,
y a veces en la arena,
humedecidos restos de cuarzos diamantinos
esparcidos , perdidos, olvidados,
y huérfanos...
esperan sin premura el final de los tiempos
Tus lágrimas...
las mías..
.
Rodolfo 10-06