Amaneciendo el sol cordillerano,
desde la altura altiva de algun cerro,
extendida sus alas en el vuelo,
bordeando cañadones, nubes, sueños,
-lamentos diligentes-
y manantiales celeste congelados,
que ocultan en su magia, los verdes vegetales,
desciende una sonrisa...
Con ella, el brillo incandescente de unos ojos,
mojados en cristales inauditos,
disputándo, altaneros, los reflejos a la nieve...
Desde lejos, una ventizca casi adolescente,
trae encendidos cantos ...
-sirena sin mar-
y alucinados versos de un poeta,
la reciben con una melodìa que despierta,
tras la noche larga, en que durmió aterido
Eras tú... coqueteándole al alba,
con tus flores mas bellas.
y deseos recientes,
que guardaba una estrella...
En tanto, desde el inmenso universo celeste,
un ángel indiscreto, observa cauteloso,
pasar un alma nueva,
con urgencia de estío,
conmovida de gozo,
robándole a la madrugada
su secreto perfume,
y el beso del rocio...
escribiendo en el cielo,
con brillantes reflejos, nuevamente ...
Te quiero..!
.
Rodolfo 8-08