
Llegó a buscarla allí,
donde florecen los jazmines de la ausencia,
y aún perduran los ecos de su risa de abril.
para entegrarle indemne, su amor adolescente...
Quiso encontrar los retazos de sus sueños
entre las rosas rojas escondidas
en el jardín donde escribió el poeta
el último soneto a su belleza.
Dejó partir recuerdos y nostalgias
para encontrarse frente a ella...
y reconocerse.
Trató de hallar entre cielos robados por el tiempo
un olvido rebelde...
Quiso querer y creer, pero fue en vano...
Busco una manos , entre sus manos
y no encontró nada.
Su hoy vislumbró que su ayer era imposible
un viento con aroma a desengaño borró el rastro
de aquel paso ligero.
La muchacha de blanco ya no existe...
Entonces comprendió que, infelizmente,
lo único que tenía para ofrecerle
era este poema desnudo...
.
Rodolfo
04-07