la inocencia perdida...
La dulce melodía de unas risas chillonas,
los charcos y el camino
que invadían mi persona.
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Aquellos lapiceros de colores alpinos,
aquel juego de niños
de sueños encendidos
de alas de misterio
de cielos protegidos.
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Aquel rumor del viento
danzando entre los pinos
aquel rubor de un beso
robado entre las flores
aquel dulce nombre
que guardé entre algodones.
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Aquel niño que hoy...!
Se viste de jirones!
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Este bello poema es un gentil regalo de Darilea
07-07


















